Navarra prolonga el freno a nuevas plantas de biometano que gestionen residuos externos y amplía la suspensión a determinados grandes proyectos ya en tramitación. La moratoria puede durar hasta finales de 2028, aunque desaparecerá antes si entra en vigor la nueva regulación foral específica.
Qué ha pasado
Navarra ha modificado su ley de actividades con incidencia ambiental para prolongar la moratoria sobre determinadas plantas de biometanización.
La nueva regulación ya está en vigor desde el 30 de septiembre de 2026, después de publicarse el día anterior en el Boletín Oficial de Navarra.
La regla general es clara: hasta el 31 de diciembre de 2028 no se admitirán nuevos proyectos de plantas que gestionen residuos orgánicos, agroalimentarios o deyecciones ganaderas generados fuera de la propia instalación.
El objetivo declarado es ganar tiempo para aprobar un marco específico sobre implantación, distancias, tráfico pesado, olores, trazabilidad de residuos, digestatos y participación territorial.
Qué proyectos quedan bloqueados
Hay dos grupos especialmente afectados.
Por un lado, los expedientes que ya estaban suspendidos cautelarmente a 15 de julio de 2026 seguirán en esa situación, con las mismas condiciones, pero ahora hasta finales de 2028.
Por otro, la ley incorpora expresamente a las plantas de gestión externa con capacidad superior a 100.000 toneladas anuales que el 15 de julio se encontraban todavía en fase de autorización.
Esas también quedan suspendidas cautelarmente.
Aquí está una de las novedades importantes: no hablamos solo de impedir proyectos futuros. Parte de los que ya estaban caminando administrativamente también tendrán que seguir esperando.
Qué plantas quedan fuera de la moratoria
No todo el biometano queda paralizado.
La ley excluye a las plantas de autogestión inferiores a 25.000 toneladas anuales.
Son instalaciones que tratan residuos de su propia actividad y que, por su tamaño y funcionamiento, Navarra deja fuera del parón.
También quedan excluidas determinadas instalaciones públicas vinculadas a otros servicios, como plantas relacionadas con la fracción orgánica municipal o con la depuración de aguas residuales, siempre que se limiten a gestionar residuos producidos dentro de su propia actividad.
Así que la división importante no es simplemente “biometano sí o no”.
Importa de dónde proceden los residuos, cuánto puede tratar la planta y en qué punto estaba su autorización.
Por qué Navarra amplía la moratoria
La primera moratoria se aprobó en 2025 para ganar tiempo mientras Navarra diseñaba una regulación propia.
Desde entonces, una comisión técnica ha estado estudiando los proyectos existentes y cuestiones como el tamaño de las instalaciones, las distancias respecto a poblaciones y explotaciones, el tráfico pesado, los olores, la procedencia de los residuos o la aplicación de los digestatos.
La nueva ley reconoce que ese trabajo todavía no ha terminado.
Por eso prolonga el freno y plantea un nuevo marco unificado para evitar que unas plantas lleguen a implantarse con niveles de exigencia distintos de otras.
La letra pequeña: 2028 no tiene por qué ser la fecha final
El 31 de diciembre de 2028 es el límite máximo.
La propia ley establece que la moratoria dejará de aplicarse antes si entra en vigor la nueva normativa foral sobre implantación, seguimiento y control de plantas de biometanización.
Es decir, Navarra no está decretando tres años de parálisis obligatoria pase lo que pase.
Se está dando margen hasta 2028 para aprobar las nuevas reglas.
Si esas reglas llegan antes, la moratoria termina antes.
Qué significa para los proyectos en marcha
Para una empresa con un proyecto afectado, el problema principal es el tiempo.
Los expedientes que ya estaban suspendidos siguen sin poder avanzar, y los grandes proyectos de gestión externa superiores a 100.000 toneladas que estaban en autorización a 15 de julio quedan también atrapados por el nuevo régimen.
Eso supone más incertidumbre sobre calendario, inversión y autorización.
Pero tampoco puede decirse que Navarra haya prohibido el biometano.
Las plantas pequeñas de autogestión y determinados proyectos públicos siguen fuera de la moratoria, mientras el resto espera a que llegue el marco regulatorio que decidirá cómo y bajo qué condiciones podrán implantarse.
Navarra no ha cerrado definitivamente la puerta al biometano.
Lo que ha hecho es mantenerla bloqueada para buena parte de los proyectos hasta que termine de decidir cómo quiere abrirla.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
