El BOE crea un mercado para pagar no solo la electricidad que se produce, sino también la potencia que puede estar disponible cuando el sistema la necesite. Habrá subastas, obligaciones de respaldo y una letra pequeña importante: ese coste se financiará mediante cargos ligados al consumo eléctrico.
Qué ha pasado
El Gobierno ha creado un mercado de capacidad para el sistema eléctrico peninsular. Dicho en cristiano: habrá instalaciones que puedan cobrar por comprometerse a tener potencia firme disponible cuando el sistema vaya justo, aunque el pago no dependa simplemente de producir más electricidad.
La orden parte de una idea bastante clara: con más renovables en el mix, el sistema necesita también potencia firme y flexible para cubrir momentos en los que generación y demanda no casen con suficiente seguridad.
Ese respaldo se contratará mediante subastas.
Eso sí: el mercado queda regulado ahora, pero no empieza a repartir pagos mañana. Todavía tienen que aprobarse el procedimiento de operación y convocarse las subastas correspondientes.
La clave
Habrá tres mecanismos.
La subasta principal contratará potencia firme para horizontes más largos. Las subastas de ajuste, de carácter anual, servirán para cubrir problemas de suministro que aparezcan después. Y, mientras arranca plenamente el sistema, habrá subastas transitorias.
Quien gane obtiene un derecho de cobro a cambio de comprometerse a estar disponible cuando el sistema lo necesite.
La adjudicación será mediante ofertas cerradas y sistema pay-as-bid: cada adjudicatario cobra el precio que haya ofertado por su potencia firme.
Y no basta con cobrar y esperar. Habrá controles, pruebas y penalizaciones si la capacidad comprometida falla cuando toca responder.
A quién afecta
Pueden participar productores de electricidad, instalaciones de almacenamiento, consumidores y agregadores de demanda que cumplan los requisitos.
También competirán instalaciones existentes y nuevas inversiones, pero con una diferencia importante.
En las subastas principales, las nuevas inversiones solo podrán corresponder a tecnologías renovables, almacenamiento o demanda.
Las instalaciones de generación existentes también podrán entrar si cumplen, entre otras condiciones, los requisitos de emisiones y flexibilidad fijados por la norma y por cada convocatoria.
El BOE introduce además coeficientes de firmeza para calcular cuánto respaldo real aporta cada tecnología. No toda la potencia instalada vale igual cuando lo importante es saber cuánto puede estar disponible en una situación de estrés.
La letra pequeña: quién paga
Aquí está una de las partes más importantes de la orden.
El respaldo no sale gratis ni de una hucha abstracta del Estado.
El coste anual del mercado de capacidad será financiado por las comercializadoras de electricidad y los consumidores directos en mercado, mediante precios unitarios asociados a la energía consumida.
Después, el Ministerio tendrá que actualizar esos importes para recaudar lo necesario para cubrir el coste del mecanismo.
El propio BOE obliga además a informar cada año del coste efectivo soportado por los consumidores y de su impacto en el precio final de la electricidad.
Es decir: se crea una nueva capa para pagar seguridad de suministro y habrá que mirar cuánto termina costando cuando empiecen las adjudicaciones.
Por qué esto importa
La consecuencia de fondo es sencilla: el sistema eléctrico ya no confiará únicamente en pagar la energía que efectivamente se vende.
También pagará por tener capacidad preparada para responder cuando haya momentos de estrés.
Eso puede servir para mantener generación flexible, impulsar almacenamiento y hacer rentable que determinados consumidores reduzcan demanda cuando el sistema lo necesite.
Pero la factura real todavía no está escrita. Dependerá de cuánta potencia se contrate y a qué precios se adjudiquen las subastas.
El BOE ya ha construido el mercado. La siguiente historia será bastante más fácil de entender: cuántos millones cuesta tener ese respaldo disponible y cuánto termina repercutiendo en los consumidores.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
