Cataluña ha endurecido las sanciones por grafitis y daños en trenes e instalaciones ferroviarias. Las pintadas pasan a castigarse expresamente como infracción grave, con multas de 18.001 a 90.000 euros.
En los casos muy graves, especialmente cuando se afecta a elementos relacionados con la seguridad ferroviaria, la sanción puede alcanzar los 900.000 euros. Pintar un tren deja de ser una gamberrada barata: la factura puede llegar antes que la pintura seca.
Qué ha pasado
Cataluña ha reformado su ley ferroviaria para ampliar las conductas sancionables y elevar las multas por vandalismo en trenes e instalaciones.
La norma incorpora expresamente el material rodante dentro de los elementos protegidos. Ya no se habla solo de vías, estaciones o instalaciones: deteriorar un tren también entra de lleno en el régimen sancionador.
Además, la autoridad ferroviaria podrá exigir medidas específicas de vigilancia y protección cuando detecte riesgos por actuaciones delictivas o intencionadas.
Cuánto puede costar pintar un tren
Hacer pintadas en infraestructuras o trenes que deterioren su imagen o afecten a la calidad del servicio se considera una infracción grave.
La multa puede ir de 18.001 a 90.000 euros.
Si el grafiti obliga a detener total o parcialmente el servicio o altera su funcionamiento normal para realizar tareas de mantenimiento o reparación, la sanción deberá situarse en la mitad superior de ese intervalo.
Traducido: si pintar el tren obliga a retirarlo de circulación, la factura sube.
Cuándo puede llegar la multa a 900.000 euros
La cifra máxima de 900.000 euros no se aplica automáticamente a cualquier pintada.
Ese tramo corresponde a las infracciones muy graves, castigadas con multas de entre 90.001 y 900.000 euros.
Aquí entran conductas como deteriorar, destruir o sustraer elementos del tren o de la infraestructura que afecten directamente a la vía o estén relacionados con la seguridad del tráfico ferroviario.
Una cosa es ensuciar y dañar un vagón. Otra, bastante más seria, es tocar elementos que pueden poner en riesgo la circulación.
Qué pasa si el responsable es menor
Si la infracción la comete una persona menor de 18 años, sus padres o tutores responderán solidariamente del importe de la sanción.
Eso significa que la Administración podrá reclamarles el pago.
La ley, sin embargo, pide priorizar medidas educativas y reparadoras adaptadas a la edad del menor.
Con su consentimiento y según la gravedad, la multa podrá sustituirse o complementarse con:
• Trabajos en beneficio de la comunidad relacionados con la reparación de la infraestructura.
• Programas educativos o de sensibilización ferroviaria.
• Reparación de los daños causados.
Si la medida alternativa no se cumple, la sanción económica vuelve a activarse.
La factura que hay detrás
La Generalitat justifica la reforma con cifras bastante difíciles de disimular.
Según los datos de Renfe incluidos en la ley, limpiar grafitis en los trenes costó 11,6 millones de euros en Cataluña durante 2023, casi la mitad del gasto registrado en toda España.
Son alrededor de 32.000 euros diarios dedicados a limpiar pintadas, reparar daños y reforzar la vigilancia.
Ese mismo año se contabilizaron más de 2.300 intrusiones de grafiteros, 7.500 horas de trabajo y más de 70.000 metros cuadrados de trenes cubiertos por pintadas.
No es solo una cuestión de imagen. Es dinero, trenes fuera de servicio y personas entrando en instalaciones donde un error puede salir bastante más caro que la multa.
Más vigilancia en instalaciones y trenes
La autoridad ferroviaria podrá imponer medidas concretas de seguridad cuando identifique riesgos derivados de actuaciones intencionadas.
Entre ellas pueden aparecer sistemas de vigilancia, protección perimetral, dispositivos de detección o servicios de seguridad privada.
Estas obligaciones también podrán alcanzar a las empresas fabricantes durante el traslado, depósito y entrega del material rodante.
La reforma no se limita a castigar después. También intenta cerrar mejor la puerta antes.
La lectura de fondo
Cataluña ha decidido tratar los grafitis ferroviarios como un problema de servicio público, seguridad y dinero, no únicamente como una cuestión estética.
Las pintadas ya tienen una infracción específica, las multas suben y las familias pueden acabar respondiendo cuando el autor sea menor.
Las medidas educativas ofrecen una salida distinta al simple castigo, pero tampoco son un indulto: si no se cumplen, vuelve la sanción.
La ley no conseguirá que desaparezcan las pintadas por publicar una tabla de multas. Pero deja una cosa bastante clara: ensuciar un tren puede parecer rápido; pagar, reparar y responder por ello puede durar bastante más.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
