Murcia y La Rioja tienen deberes pendientes con el consumo energético de sus edificios públicos.
La Comisión Mixta para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas ha asumido una serie de recomendaciones para mejorar inventarios, certificados, planificación, seguimiento del gasto y renovación energética de los inmuebles autonómicos.
No son nuevas sanciones ni una obligación creada por el BOE de un día para otro.
Pero el diagnóstico es claro: ahorrar energía en un edificio público empieza por algo bastante menos vistoso que cambiar bombillas: saber cuántos edificios hay, cuánto consumen y quién responde por cada factura.
Qué ha pasado ahora
La Comisión Mixta ha puesto negro sobre blanco una idea bastante sencilla: La Rioja y Murcia tienen que ordenar mejor el ahorro energético en sus edificios públicos.
Y no hablamos solo de apagar luces o cambiar calderas. Hablamos de planes formales, inventarios completos, gestores energéticos, auditorías y certificados. Es decir: datos, responsables y seguimiento.
El recado del Tribunal de Cuentas
El Tribunal de Cuentas ha revisado las medidas adoptadas entre enero de 2022 y marzo de 2024 y el resultado no invita precisamente a sacar pecho.
El Congreso pide que se aprueben y publiquen planes autonómicos de ahorro energético con diagnósticos, indicadores y plazos. Nada de ideas sueltas ni carpetas perdidas en un despacho.
También quiere que cada consejería y cada edificio de más de 500 metros cuadrados tenga su responsable energético. Porque si nadie sigue el consumo, luego pasa lo de siempre: sube la factura, nadie sabe muy bien por qué y el papel se queda en el cajón.
Inventarios, certificados y gasto público
Una parte clave está en los inventarios de edificios públicos: dirección, metros cuadrados, referencia catastral y consumos, actualizados cada año.
En La Rioja se habla de 391 edificios. En Murcia, de 512. No es poca cosa si se quiere controlar el gasto energético con algo más sólido que una estimación.
Además, se pide verificar la renovación anual del 3% de la superficie de edificios de más de 250 metros cuadrados con calefacción o refrigeración, publicar datos de eficiencia energética en bases nacionales y remitir extractos al Ministerio.
La idea de fondo es simple: no basta con decir “estamos en ello”. Hay que medirlo, documentarlo y enseñarlo.
Lo que le están pidiendo a Murcia en concreto
En el caso de la Región de Murcia, el recado viene con varias capas.
Primero, que apruebe cuanto antes un plan de ahorro y eficiencia energética para sus edificios públicos. Después, que centralice el inventario de inmuebles para que todos los órganos usen la misma información y no cada uno trabaje con sus propios datos.
También le piden aprovechar financiación europea antes de tirar de dinero propio, emitir certificados de eficiencia energética en todos los edificios públicos y revisar el registro para evitar certificados incompletos o con datos erróneos.
Traducido: si no sabes bien qué tienes, difícilmente puedes decidir dónde invertir, qué rehabilitar o qué edificio se está comiendo la factura.
Por qué esto importa de verdad
Esto no va de una pelea técnica entre siglas. Va de dinero público, consumo energético y control real.
Si los edificios gastan de más, alguien lo paga. Y si encima no hay inventario fiable ni seguimiento mensual, la factura puede crecer mientras la administración sigue funcionando a base de informes dispersos.
El BOE deja claro que el asunto ya no va solo de buenas intenciones. Ahora toca medir, publicar, auditar y justificar.
Porque cuando hay luz, calefacción, fondos europeos y edificios públicos de por medio, el ahorro empieza por algo bastante poco épico: saber qué tienes, cuánto consume y cuánto te cuesta.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
