Asturias aprueba una nueva ley de cooperativas: menos papeleo, dos socios bastan y el BOE se pone práctico

El Principado ha estrenado una nueva ley de cooperativas y viene con varias jugadas que sí pueden cambiar cosas: menos burocracia, más flexibilidad y alguna sorpresa para quien tenga una cooperativa entre manos.

Qué ha pasado ahora

Asturias ha aprobado una nueva Ley de Cooperativas. La norma sustituye a la de 2010 y mete una limpieza bastante seria en el funcionamiento administrativo: menos cargas, más flexibilidad y varias reglas pensadas para que montar y mantener una cooperativa no sea una carrera de obstáculos.

La clave no es solo que haya texto nuevo. Es que el Principado ha aprovechado para ajustar la ley a cómo funcionan hoy estas empresas, con más reuniones telemáticas, menos formalismos absurdos y algún cambio que, si tienes una cooperativa, te interesa mirar con calma antes de que te pille el toro.

La jugada más llamativa: ya no hacen falta tres personas

Una de las novedades más potentes es que el número mínimo de personas socias baja a dos. Sí, dos. Nada de buscar al primo, al cuñado o al amigo que firma “por si acaso”. Con esto, Asturias quiere facilitar que nazcan más cooperativas y evitar que algunas se vayan al garete por quedarse con poca gente.

También cambia la foto interna de estas empresas: el Consejo Rector pasa a ser obligatorio en cooperativas de diez o más personas socias, mientras que la intervención deja de ser obligatoria en las de diez o menos. Traducido al idioma normal: menos estructuras forzadas para las pequeñas y más orden para las que ya tienen tamaño.

Menos papeleo, más vida real

La ley presume de “buena regulación”, que en lenguaje humano suele significar una cosa bastante sencilla: quitar trámites que sobraban. Entre otras cosas, desaparece la obligación de publicar en un diario ciertos acuerdos sociales, se simplifican algunas publicaciones obligatorias y se permite la disolución, liquidación y extinción simultánea en algunos casos.

También se toca el régimen económico. El capital social mínimo sigue en 3.000 euros, pero ahora puede desembolsarse de forma aplazada, siempre que al principio se pague al menos el 25%. O sea, menos ahogo inicial para arrancar. Porque pedir que todo el dinero caiga del cielo era demasiado optimista incluso para la administración.

Las cooperativas también se modernizan por dentro

La norma mete mano en varios tipos de cooperativas y actualiza terminología y funcionamiento. Aparecen nuevas clases, como las de impulso empresarial y desarrollo local, y se ajusta la regulación de las cooperativas de trabajo asociado, donde incluso se aclara qué pasa con los resultados generados por personas trabajadoras no socias.

Otro detalle curioso: la vieja denominación de “cooperativa de explotación comunitaria de la tierra” se amplía y pasa a llamarse simplemente “de explotación comunitaria”. Vamos, que ya no hace falta que el terreno sea el centro de todo. Menos barro jurídico y más adaptación a la realidad.

Lo que se viene para las cooperativas asturianas

La ley entra en vigor dos meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Principado de Asturias, así que no es de esas normas que te caen encima de un día para otro. Aun así, las cooperativas tendrán que revisar estatutos, órganos internos y funcionamiento si no quieren enterarse tarde, que luego vienen las prisas y los sustos.

En el fondo, el mensaje es bastante claro: Asturias quiere que el cooperativismo funcione con menos fricción y más sentido común. Y eso, en un país donde cada papel parece pedir otro papel, ya es casi una revolución discreta.

Para quien ya tenga una cooperativa, la pregunta no es si la ley es interesante. La pregunta es si toca algo de sus estatutos, de sus órganos internos o de su forma de funcionar. Ahí es donde el BOE deja de ser literatura seca y empieza a convertirse en trabajo para la asesoría.


Puedes consultar la fuente oficial aquí:

Boletín Oficial del Estado (BOE)

“Sí, esto está en el BOE de verdad.”