Red Eléctrica y el bypass de Morata: cuando unas parcelas olvidadas obligan a rehacer el papeleo

Red Eléctrica quería sacar adelante un bypass eléctrico en Morata de Tajuña, pero en mitad del trámite aparecieron parcelas que no estaban bien incluidas en la lista de bienes afectados. Resultado: más información pública, más informes y otra vuelta administrativa para una obra que ya venía cargada de permisos.

Qué ha pasado ahora con el “bypass” de Morata

Red Eléctrica de España pidió en mayo de 2023 autorización para montar un bypass operable en la subestación Morata 400 kV, en Morata de Tajuña, Madrid.

La actuación consistía en reordenar posiciones de líneas eléctricas para formar un nuevo eje dentro de la red. Dicho en humano: mover piezas del sistema para mejorar cómo circula la electricidad por esa zona.

Hasta ahí, nada especialmente raro.

El problema llegó en noviembre de 2024, cuando se detectó que faltaban parcelas en la relación de bienes y derechos afectados por la obra. Es decir, terrenos que debían aparecer en el expediente porque podían verse afectados por el proyecto.

Y cuando una obra necesita declaración de utilidad pública, olvidarse de parcelas no es un detalle menor.

La burocracia y los permisos: vuelta a empezar con las parcelas

Para corregir el problema, Red Eléctrica tuvo que pedir de nuevo la declaración de utilidad pública para esas parcelas incorporadas después. Y eso implica abrir otra ronda de papeleo: informes, consultas a organismos, exposición pública y revisión de afecciones.

Entre los organismos que tuvieron que pronunciarse aparece la Agencia Estatal de Seguridad Aérea, que fijó condiciones para evitar problemas con servidumbres aeronáuticas. También intervino la Dirección General de Carreteras, porque las infraestructuras eléctricas no pueden colocarse como si el resto del territorio no existiera.

Además, hubo que tratar con Cementos Portland Valderribas, que tenía derechos mineros en la zona. Red Eléctrica alcanzó un acuerdo para compatibilizar esos derechos con la actuación eléctrica.

Mientras tanto, el Ayuntamiento de Morata de Tajuña y la Comunidad de Madrid no contestaron dentro del trámite, así que se continuó el procedimiento conforme a las reglas habituales.

La información pública y las alegaciones que casi nadie entiende

Como toda actuación de este tipo, el proyecto se sometió a información pública, con anuncios en el BOE, en el BOCM y en prensa.

La Asociación Ecología y Libertad presentó alegaciones, que Red Eléctrica contestó con sus argumentos. Después hubo una segunda ronda de información pública por la incorporación de las parcelas que habían quedado fuera inicialmente.

En esa segunda vuelta ya no se presentaron alegaciones. Que puede significar que no había oposición, que la gente afectada ya estaba avisada o que, como pasa demasiadas veces, entender estos anuncios exige una paciencia bastante seria.

La resolución final: utilidad pública, pero no barra libre

En mayo de 2026, la Dirección General de Política Energética y Minas declaró la utilidad pública del bypass de Morata.

Pero ojo: esa declaración no significa que Red Eléctrica pueda hacer lo que quiera sin más. La resolución deja claro que siguen haciendo falta los permisos y autorizaciones que correspondan en materia ambiental, territorial, urbanística o de cualquier otro tipo.

La utilidad pública sirve para empujar el proyecto y ordenar las afecciones sobre bienes y derechos. Pero no borra el resto de controles.

También abre la puerta a que quien no esté conforme pueda recurrir dentro del plazo correspondiente. O sea, no es el final de la historia: es una pieza más dentro del expediente.

La letra pequeña que puede afectar a propietarios

La parte importante para cualquier propietario está en el anexo: ahí aparece la lista actualizada de parcelas afectadas, con referencias catastrales y datos técnicos.

Y aquí está el aviso práctico: si tienes terrenos en Morata de Tajuña o cerca de la subestación, conviene revisar si tu parcela aparece en esa relación. No porque vaya a pasar algo mañana, sino porque una declaración de utilidad pública puede acabar implicando ocupaciones, servidumbres, afecciones o trámites de expropiación.

El caso deja una imagen bastante clara de cómo funcionan estas cosas: una infraestructura eléctrica, varios organismos opinando, derechos mineros por medio, parcelas incorporadas tarde y propietarios que tienen que estar atentos a un anexo técnico para saber si les toca de lleno.

La idea importante es sencilla: cuando una parcela aparece en un expediente de utilidad pública, el asunto deja de ser “un anuncio más del BOE”. Puede afectar a tu terreno. Y si encima esas parcelas entraron tarde en el procedimiento, más vale mirar el papel antes de que el trámite siga avanzando.


Puedes consultar la fuente oficial aquí:

Boletín Oficial del Estado (BOE)

“Sí, esto está en el BOE de verdad.”