Dos precios regulados del gas cambian desde este 15 de septiembre. La bombona de butano sube un 5% respecto a la revisión anterior y el GLP por canalización también se encarece, aunque bastante menos. Dos resoluciones, una misma fecha y nuevas cifras para la factura.
Qué ha pasado
El BOE ha publicado dos resoluciones seguidas con los nuevos precios del gas licuado del petróleo. Una afecta al butano comercial envasado y la otra al GLP suministrado por canalización.
Ambas producen efectos desde las cero horas del 15 de septiembre de 2026.
No afectan exactamente al mismo consumidor, pero sí cuentan una misma historia: desde esa fecha, tanto la bombona regulada como el GLP canalizado tienen nuevos precios oficiales.
La clave
La subida más clara está en el butano.
El precio máximo antes de impuestos pasa de 117,5664 a 123,4447 céntimos por kilo. Traducido sin cuatro decimales: es un 5% más que en la revisión anterior.
La resolución se aplica al butano comercial envasado dentro del régimen regulado, en envases de carga igual o superior a 8 kilos e inferior a 20, con las excepciones previstas en la norma.
En el GLP por canalización, el movimiento es bastante menor. Para los usuarios finales, el término fijo se mantiene en 1,60 euros al mes, mientras que el variable queda en 90,6022 céntimos por kilo, antes de impuestos.
Para el GLP a granel destinado a empresas distribuidoras por canalización, la nueva referencia es de 75,6854 céntimos por kilo.
Dos subidas, por tanto, pero de intensidad muy distinta.
A quién afecta
La del butano es la más reconocible: hogares y negocios que siguen dependiendo de la bombona regulada.
La del GLP canalizado afecta a viviendas, comunidades e instalaciones que reciben este combustible mediante una red de distribución propia, además de las empresas que compran el producto a granel para distribuirlo.
En ambos casos, las cifras publicadas son antes de impuestos. El bolsillo acaba viendo una cantidad distinta cuando entra la fiscalidad correspondiente.
La letra pequeña
En el butano, el precio no sale de una cifra elegida a ojo. El sistema se revisa cada dos meses y tiene en cuenta materias primas, fletes, tipo de cambio, costes de comercialización y otros componentes.
Y hay una peculiaridad: parte de la diferencia entre el precio teórico y el máximo aplicado se arrastra entre revisiones.
En esta ocasión, el desajuste utilizado en el cálculo era de +29,1263 céntimos/kg y todavía quedan +15,8822 céntimos/kg pendientes para la siguiente revisión.
Dicho sin maquillaje: parte de la cuenta que no cabe en una revisión puede volver en la siguiente.
En el GLP canalizado, si una factura abarca días anteriores y posteriores al cambio de precio, el consumo debe repartirse proporcionalmente y aplicarse a cada tramo la tarifa correspondiente.
La lectura de fondo
No hay una revolución energética escondida aquí. Hay algo bastante más reconocible: dos revisiones oficiales que terminan llegando al bolsillo.
El butano es el que deja el titular más claro: sube un 5%. El GLP canalizado también se encarece, pero mucho menos.
Y detrás de ambos aparecen las mismas criaturas del mercado energético: materias primas internacionales, transporte, divisas y fórmulas regulatorias.
El precio del gas, al final, se cocina bastante lejos de la cocina.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
y aqui para el butano:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
