El Bonillo tendrá una planta solar de 54,6 MW, pero Naturgy se lleva una buena lista de deberes ambientales

El Ministerio para la Transición Ecológica ha dado un paso clave para la planta solar Hibridación Casa del Aire II, en El Bonillo, Albacete.

El proyecto tendrá 54,6 MW de potencia instalada y se hibridará con el parque eólico Casa del Aire II, de 51 MW.

Pero la autorización no llega en modo barra libre. La planta viene con declaración ambiental favorable, cambio de titularidad a favor de Naturgy Vento, SAU y una lista bastante seria de condiciones antes de levantar nada.

Qué ha pasado

El BOE recoge la autorización administrativa previa del proyecto Hibridación Casa del Aire II.

La planta empezó tramitándose por Energías Alternativas Castilla La Mancha, SLU, pero el Ministerio ha tomado razón del cambio de titularidad a favor de Naturgy Vento, SAU.

La instalación no va sola. Se plantea para hibridarse con el parque eólico Casa del Aire II y con parte de su evacuación eléctrica: red subterránea de 20 kV y ampliación de la subestación Casa del Aire 20-30/132 kV.

Vamos, que no es solo poner placas. Es encajar otra pieza eléctrica en un sistema que ya existe.

La clave: favorable no significa barra libre

La clave administrativa es que el proyecto cuenta con declaración de impacto ambiental favorable.

Pero favorable no significa “haz lo que quieras”. Significa más bien: adelante, siempre que cumplas los deberes.

Y aquí los deberes no son pocos.

La autorización previa deja claro que el promotor tendrá que atender la declaración ambiental, incorporar las modificaciones necesarias y cumplir las condiciones antes de poder pasar a la fase de construcción.

Dicho de otra forma: el proyecto avanza, pero todavía no puede arrancar como si el papel ya lo hubiera perdonado todo.

La letra pequeña viene cargada

La declaración ambiental obliga a presentar un plan de autoprotección frente a incendios y un plan de medidas compensatorias aprobado por la Junta de Castilla-La Mancha.

También fija límites muy concretos: evitar módulos en zonas con pendientes superiores al 12 %, respetar un metro de resguardo en cruces subterráneos con cauces y dejar un radio de seguridad de 10 metros alrededor de cada sabina albar.

La obra, traducido al idioma humano, no puede ir arrasando por donde le apetezca.

Y la lista sigue: restauración de zonas afectadas, revegetación, control ambiental durante la obra, seguimiento en explotación y medidas específicas para fauna.

Aquí no vale el clásico “ya lo arreglaremos luego”. Algunas medidas tienen que estar listas antes de construir y otras antes de poner en marcha la planta.

A quién afecta de verdad

El impacto no es solo para la empresa promotora.

También afecta al Ayuntamiento de El Bonillo, a la Junta de Castilla-La Mancha, a organismos hidráulicos, a servicios de medio ambiente y al territorio donde se va a plantar la instalación.

La superficie definitiva de la planta es de 103,11 hectáreas, con 92,31 hectáreas de ocupación permanente y 10,80 hectáreas temporales.

Ese dato explica mejor que cualquier frase el tamaño real del proyecto.

Además, la resolución menciona medidas para fauna y biodiversidad: vallado permeable, cajas nido para quirópteros, refugios para reptiles, hoteles para insectos y pasos para anfibios si se constata su presencia.

La energía renovable, aquí, viene con manual de convivencia.

El detalle que llama la atención

Hay un punto que resume bastante bien el expediente.

Un informe autonómico mencionaba instalaciones en tramitación en el municipio de Bonete, mientras el proyecto está en El Bonillo. El promotor señaló ese desajuste y el trámite siguió adelante.

No es el centro de la historia, pero sí una de esas escenas muy BOE: mucha precisión técnica, muchas siglas y, de repente, la geografía metiendo el codo.

También es relevante que el expediente avanzó sin una oposición municipal clara y sin demasiada bronca pública visible.

El ruido, en este caso, está más en las condiciones ambientales que en las alegaciones.

La lectura de fondo

Lo que sale de aquí es bastante claro: el proyecto sigue adelante, pero el permiso no es un cheque en blanco.

La Administración autoriza, sí. Pero autoriza con condiciones, informes, planes, compensaciones y vigilancia ambiental.

Y ese es el patrón de fondo en muchos proyectos energéticos: titularidad que cambia, trámites que se encadenan, informes que se cruzan y una declaración ambiental que no te libra de currarte el expediente hasta el último tornillo.

El BOE, en este caso, no da una fiesta.

Da luz verde, pero con una libreta de deberes debajo del brazo.


Puedes consultar la fuente oficial aquí:

Boletín Oficial del Estado (BOE)

“Sí, esto está en el BOE de verdad.”