Galicia y el CSIC van a trabajar juntos hasta 2029 para estudiar dos momentos distintos del fuego: cómo prevenirlo mediante quemas prescritas y qué hacer con el suelo cuando el incendio ya ha pasado.
La Xunta aportará 170.000 euros y el CSIC sumará medios propios valorados en otros 158.941 euros.
Qué han firmado
La Consellería do Medio Rural y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas han firmado un convenio para desarrollar un programa científico-técnico entre 2026 y 2029.
Los trabajos se realizarán a través de la Dirección Xeral de Defensa do Monte y la Misión Biológica de Galicia del CSIC.
El proyecto tiene tres patas: evaluar el riesgo de erosión después de los incendios, estudiar las quemas prescritas y formar al personal de prevención forestal.
Cuánto dinero hay
La Xunta aportará al CSIC 170.000 euros durante los cuatro años.
Serán 50.000 euros en 2026 y otros 40.000 euros en cada uno de los tres ejercicios siguientes.
El CSIC pondrá además personal, laboratorios y medios materiales propios valorados en 158.941,48 euros.
Eso sitúa los recursos económicos y técnicos valorados del proyecto en torno a 329.000 euros, aunque solo los 170.000 de la Xunta constituyen una aportación económica al CSIC.
Qué ocurre después de un incendio
Una parte importante del convenio empieza precisamente cuando termina el fuego.
Los técnicos analizarán los incendios que seleccione la Dirección Xeral de Defensa do Monte para determinar su severidad y calcular el riesgo hidrológico y de erosión.
Se estudiará qué recursos pueden estar amenazados, se tomarán muestras sobre el terreno y se intentará localizar qué zonas necesitan actuaciones urgentes.
Después podrán proponerse medidas para estabilizar el suelo y reducir los daños.
Porque extinguir las llamas no elimina inmediatamente el riesgo: un terreno quemado puede quedar expuesto a pérdida de suelo y arrastres posteriores.
Las quemas prescritas también se medirán
El segundo bloque se centra en el fuego utilizado de forma planificada para prevenir incendios.
El CSIC hará seguimiento de las quemas prescritas que seleccione la Xunta.
Antes de cada actuación se medirán cuestiones como la cantidad y altura de la vegetación o la humedad del combustible.
Durante la quema se registrarán las condiciones meteorológicas y la temperatura alcanzada tanto en la vegetación como en el suelo.
Después se estudiará cuánto combustible se ha eliminado y cómo se recupera la vegetación.
Ese seguimiento continuará de forma semestral.
Para qué sirve todo eso
Los datos permitirán comprobar en qué condiciones las quemas cumplen mejor su objetivo y mejorar las denominadas ventanas de prescripción: las situaciones meteorológicas y ambientales en las que puede ejecutarse el fuego de forma controlada.
Al terminar el convenio se elaborará un informe con los casos estudiados y posibles mejoras.
El tercer bloque será la formación del personal del Servicio de Prevención de Incendios Forestales de Galicia utilizando el conocimiento obtenido en estos trabajos.
La lectura de fondo
El convenio no es un nuevo gran plan contra los incendios ni una ayuda que puedan solicitar propietarios forestales.
Es algo bastante más concreto: poner datos de campo detrás de dos herramientas que Galicia ya utiliza, las quemas prescritas y las actuaciones urgentes contra la erosión después del fuego.
Durante los próximos cuatro años, Xunta y CSIC intentarán medir mejor qué ocurre antes, durante y después de las llamas. Y en prevención forestal, saber exactamente qué funciona puede importar tanto como disponer de medios cuando el incendio ya está encima.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
