Navarra ha modificado su Ley de Carreteras para reconocer expresamente las vías ciclistas y ciclopeatonales adyacentes como parte del dominio público viario.
La reforma también permitirá reducir o suprimir arcenes en carreteras con poco tráfico para construir estas vías. No significa que las bicicletas puedan ocupar cualquier arcén: deberá existir un proyecto específico y una justificación técnica de seguridad.
Qué ha cambiado
Las vías ciclistas situadas junto a las carreteras pasan a considerarse zonas funcionales y de servicio de la red viaria navarra.
Esto supone que dejan de aparecer como una infraestructura añadida o secundaria y entran formalmente dentro del sistema público de carreteras.
La modificación afecta a su ejecución, protección, conservación y mantenimiento.
Navarra deberá conservarlas
La ley incluye expresamente las vías ciclistas y ciclopeatonales dentro de las operaciones de conservación del dominio público viario.
Por tanto, cuando formen parte de las zonas funcionales de una carretera, la Administración deberá ocuparse de mantenerlas en condiciones adecuadas.
El cambio no construye por sí solo nuevos carriles bici, pero sí aclara quién debe responder cuando ya existen o se incorporen a la red.
Cuándo podrán eliminarse arcenes
La reforma permite reducir o incluso suprimir arcenes existentes para ejecutar una vía ciclista o ciclopeatonal adyacente.
Solo podrá hacerse en:
• Carreteras multicarril.
• Carreteras convencionales con una intensidad media diaria reducida.
Además, deberá justificarse que la actuación no perjudica la seguridad vial ni la explotación normal de la carretera.
No es una autorización para pintar una bicicleta sobre el arcén y dar el trabajo por terminado. La finalidad es construir un itinerario específico y seguro.
Una red más continua
La nueva disposición permite impulsar itinerarios ciclistas urbanos, periurbanos e interurbanos conectados con la Red de Carreteras de Navarra.
El objetivo es evitar que las vías para bicicletas terminen abruptamente cuando llegan a una carretera o queden aisladas entre municipios.
La ley proporciona la base jurídica. Los trazados, presupuestos y calendarios tendrán que llegar después mediante proyectos concretos.
También cambia la regulación del arbolado
La norma mantiene con carácter general las limitaciones para plantar árboles cerca de las carreteras.
Sin embargo, permite excepciones cuando exista una vía ciclista o ciclopeatonal dentro de la zona funcional.
Las plantaciones deberán respetar las distancias y condiciones necesarias para no reducir la visibilidad ni generar riesgos para ciclistas y conductores.
Más sombra puede ser bienvenida. Más obstáculos junto al trazado, bastante menos.
A quién afecta
La reforma interesa a ciclistas y peatones, pero también a ayuntamientos, técnicos de movilidad, responsables de carreteras y empresas encargadas de diseñar o mantener infraestructuras.
Para los usuarios no produce un cambio inmediato en una carretera concreta.
Su efecto será progresivo: permitirá integrar futuras vías ciclistas en proyectos viarios y exigir que se conserven como parte de la infraestructura pública.
La lectura de fondo
Navarra deja de tratar las vías ciclistas junto a carreteras como un añadido difícil de encajar en la ley.
Desde ahora podrán formar parte del dominio público viario, deberán mantenerse y podrán construirse incluso modificando arcenes cuando el tráfico y la seguridad lo permitan.
La reforma no entrega mañana una red nueva de carriles bici.
Pero elimina una barrera bastante básica: para construir y cuidar una infraestructura, primero conviene que la ley reconozca que existe.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
