El BOE ha modificado la regulación de la prestación ortoprotésica del Sistema Nacional de Salud. El cambio afecta a la forma de identificar, facturar y controlar productos financiados como sillas de ruedas, ortesis, prótesis externas y otros productos de apoyo.
La novedad principal es la entrada del UDI-DI, el identificador único de producto, aunque el precinto tradicional no desaparecerá de golpe.
Durante un tiempo, el sector tendrá que convivir con dos sistemas.
Qué ha cambiado ahora
El Ministerio de Sanidad ha actualizado las reglas aplicables a la oferta de productos ortoprotésicos financiados por el Sistema Nacional de Salud.
La reforma afecta sobre todo a fabricantes, distribuidores, ortopedias, servicios de salud y unidades encargadas de facturación y control.
El objetivo es mejorar la trazabilidad de los productos y adaptar la prestación al sistema europeo de identificación de productos sanitarios.
Dicho de forma sencilla: Sanidad quiere saber con más precisión qué producto se dispensa, quién lo fabrica, qué código tiene y a qué lote o número de serie pertenece.
El UDI-DI entra en la prestación ortoprotésica
El cambio más importante es la incorporación del UDI-DI como referencia para identificar determinados productos.
Este identificador forma parte del sistema europeo de identificación única de productos sanitarios. Permite asociar cada producto con su fabricante, modelo y características.
Para los productos certificados conforme al reglamento europeo, el UDI-DI pasará a ser obligatorio dentro de la gestión de la prestación ortoprotésica.
No es solo un código nuevo. Es una forma de reducir errores, mejorar la trazabilidad y controlar mejor los productos financiados con dinero público.
El precinto no desaparece de golpe
Conviene aclararlo: la reforma no elimina inmediatamente el precinto identificativo ni las etiquetas tradicionales.
Durante el periodo transitorio habrá un sistema mixto.
Los productos ya adaptados a la normativa europea utilizarán el UDI-DI. Otros productos que sigan dentro del régimen transitorio podrán continuar usando el precinto identificativo o la etiqueta autoadhesiva.
Por tanto, no estamos ante un cambio de un día para otro. El precinto convivirá con el identificador digital mientras el sector completa la adaptación.
Más información en facturas y documentos
La orden también refuerza la información que debe aparecer en facturas y documentos de dispensación.
Según el producto, habrá que registrar el código correspondiente de la oferta del SNS, el UDI-DI, la referencia del fabricante, el lote o el número de serie.
Además, deberá existir una equivalencia clara entre el código con el que Sanidad ha aprobado el producto y la identificación utilizada por el fabricante.
Para una ortopedia, el cambio no consiste en pegar otra etiqueta. Exige revisar códigos, facturas, lotes y sistemas de gestión.
Por qué importa la trazabilidad
La trazabilidad permite seguir el recorrido de un producto desde su fabricación hasta su dispensación.
En productos sanitarios financiados con dinero público, esto sirve para comprobar qué se ha entregado, localizar lotes afectados por alertas, evitar errores de facturación y verificar que el producto dispensado coincide con el autorizado.
Desde el punto de vista del usuario, el cambio no obliga a sustituir de inmediato una prótesis o una silla de ruedas.
La adaptación afecta sobre todo al sistema que trabaja por detrás.
La renovación pasa de tres a cinco años
La otra novedad relevante está en la renovación periódica de los productos incluidos en la oferta ortoprotésica.
Hasta ahora, la renovación debía realizarse cada tres años. Con la nueva orden, el plazo pasa a ser de cinco años.
La medida reduce la frecuencia con la que empresas y Administración deben repetir determinados trámites para mantener los productos en la oferta financiada.
Es uno de los pocos puntos donde la reforma rebaja carga administrativa de forma clara.
A quién le afecta de verdad
La reforma interesa especialmente a ortopedias, fabricantes de productos sanitarios, distribuidores, servicios de salud, hospitales, unidades de facturación, empresas de software sanitario y personal encargado de gestionar la prestación ortoprotésica.
También afecta indirectamente a las personas usuarias, porque una mejor identificación puede reducir errores y facilitar el seguimiento de productos.
Pero la carga principal de adaptación recaerá en empresas y administraciones.
Qué deben revisar las empresas
Las empresas del sector tendrán que comprobar si sus productos están ya sujetos al sistema UDI-DI o siguen dentro del régimen transitorio.
También deberán revisar equivalencias de códigos, etiquetas, documentación de dispensación, facturas, lotes, números de serie, sistemas informáticos y plazos de renovación.
No hacerlo bien puede provocar problemas en la facturación o en la inclusión del producto dentro de la oferta del SNS. Y ahí el código deja de ser un detalle técnico para convertirse en un problema bastante real.
La lectura de fondo
Sanidad avanza hacia una gestión más digital y trazable de las ortoprótesis financiadas.
El UDI-DI gana protagonismo, el precinto tradicional queda en transición y la documentación deberá recoger más información sobre cada producto.
A cambio, las renovaciones pasan de tres a cinco años.
La reforma no cambia mañana la prótesis o la silla de ruedas de una persona usuaria. Pero sí cambia el sistema que hay detrás: cómo se identifica, cómo se factura y cómo se controla cada producto pagado por el Sistema Nacional de Salud.
Puedes consultar la fuente oficial aquí:
Boletín Oficial del Estado (BOE)
“Sí, esto está en el BOE de verdad.”
